Conclusiones

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Desde Cali a Latinoamérica
Conclusiones del 2º Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural
“Pensamiento y acción cultural para la paz y la participación ciudadana”
 

Presentación

En la ciudad de Cali Colombia del 18 al 20 de octubre de 2017, nos hemos reunido 450 personas de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, México, Panamá, Perú y Puerto Rico con la intención de compartir desde la gestión cultural experiencias, conocimientos y reflexiones sobre el pensamiento y acción cultural para la paz y la articulación ciudadana en Latinoamérica.

Este congreso, es un espacio de encuentro y articulación autogestionado de los gestores culturales del continente, construido desde una lógica colaborativa y de participación horizontal.  Desde su primera versión en Santiago de Chile el año 2014, ha jugado un rol importante en el encuentro y socialización de experiencias y aprendizajes de los diversos agentes culturales de la región, desde la sociedad civil, las universidades y una diversidad de asociaciones e instituciones gubernamentales.

A partir de las exposiciones y discusiones realizadas en las actividades del Congreso se presenta la siguiente valoración de las problemáticas, propuestas y tendencias de la gestión cultural latinoamericana en los siguientes ejes temáticos:

 

Políticas y derechos culturales

A lo largo de la presentación de los trabajos presentados en este eje se evidencia una tensión fundante entre cultura y política. Esta se relaciona con temas ligados a las identidades, las comunidades y los territorios, enmarcados en el reconocimiento de los derechos culturales, la inclusión y la construcción de ciudadanías.

En este marco, se van constituyendo acciones en términos de movilizaciones, alianzas y formas de participación que buscan incidir en las decisiones y la voluntad política de los representantes del Estado, como expresión de los conflictos e intereses que derivan de los diferentes agentes culturales. En dichas exigencias, sobresalen como preocupaciones la descentralización, la autonomía y la participación.

Se propone fortalecer la colaboración gobierno-ciudadanía y generar mecanismos de presión a nivel organizacional, jurídico e institucional para estimular estos procesos. Esto debe favorecer la reinvención del poder, la forma y las metodologías de la democracia participativa, para el desarrollo y  gestión de procesos culturales, abiertos y dinámicos, que contribuyan al empoderamiento de las comunidades.

Ello debiera contribuir a  mejorar la situación de los diversos agentes culturales para insertarse en el proceso de diseño, ejecución y evaluación de las políticas culturales en condiciones de igualdad, desde la diferencia en la capacidad de reconocerse mutuamente en los derechos culturales.

El Estado debe reconocer la importancia de la cultura en las decisiones políticas y facilitar las formas de relacionarse en la convivencia, en aras de la cohesión social, sin desconocer los conflictos, buscando su superación desde la diferencia.

En tal sentido, se pretende encontrar mecanismos jurídicos que ofrezcan herramientas más eficientes y eficaces para la participación ciudadana y el ejercicio de los derechos culturales, tratando de promover instituciones más sensibles y abiertas a los procesos culturales, más que a los problemas definidos por la burocracia. Se debe avanzar hacia el impulso de procesos de participación que impacten en la construcción y aplicación de las políticas culturales públicas.

 

Cultura para la paz, la diversidad y la inclusión social

La desigualdad, exclusión social e invisibilización asociadas a diversas manifestaciones de violencia en las comunidades de Latinoamérica, afectan la vida, dañan la paz  y afectan directamente la vida de millones de personas, comprometiendo el desarrollo de sus comunidades.

La invisibilidad entendida como el fenómeno que no permite el reconocimiento del otro, la desigualdad en grupos vulnerables particularmente en zonas rurales y en algunos casos en comunidades citadinas que son objetos de violencia de género, de discriminación, de intolerancia ideológica, son algunas de las problemáticas más señaladas en el análisis del tema.

Las experiencias presentadas en el Congreso plantean estrategias relacionadas con la formación desde el auto-reconocimiento, la formación con otros y para otros, como posibilidad para visibilizarnos, reconocernos  e integrarnos como sociedad.

Es necesario asumir los derechos culturales mediante el empoderamiento de las comunidades en diálogo con el Estado (Gobernanza). Así mismo la importancia de gestar programas o iniciativas de desarrollo comunitario en apoyo a niños y niñas que han sido víctimas de la violencia.

Se requiere visualizar las expresiones artísticas como un dispositivo para la convivencia y la resolución de conflictos y el arte como factor para detonar resiliencia.

Por ello es importante el reconocimiento de las diferencias que contribuyan a disminuir las desigualdades, así como destacar la cultura para lograr una convivencia en clave de paz. Es fundamental la articulación de educación y cultura para la reconstrucción del tejido social, el reconocimiento de experiencias que han aprendido a gestionar sus conflictos y que pueden resultar efectivas como insumo para políticas públicas y capacidades de acción colectiva en la construcción de paz.

 

Comunidad y patrimonios culturales

La problemática general encontrada en este tema se relaciona con la falta de sustentabilidad de las iniciativas de gestión patrimonial desde las comunidades. El Estado no suele relacionarse con las localidades para dar una continuidad a los proyectos, a modo de políticas gubernamentales y educativas, que en algunos casos requieren acciones internacionales con alianzas entre diversos países para atender de una manera más integral y estratégica las problemáticas.

Actualmente se observa una gran cantidad de iniciativas articuladas desde el activismo local enfocado al patrimonio.

Si bien es cierto que estos esfuerzos han sido importantes en la conservación, preservación y promoción de los patrimonios, requieren de una mayor solidez metodológica e institucional.

Se observa una necesidad de reconocimiento institucional oficial de las iniciativas comunitarias para gestionar sus propios patrimonios que permitan no solo la legitimación de los proyectos comunitarios, sino también apoyo para la continuidad y fortalecimiento de sus procesos y resultados.

Se propone el establecimiento del diálogo entre los diversos agentes culturales dedicados a la gestión patrimonial que permitan la generación de políticas culturales permanentes y participativas que ayuden a potencializar las iniciativas locales y a cumplir los objetivos que se propone el Estado en materia del patrimonio cultural. En ese sentido, también se requiere de espacios y mecanismos de reconocimiento y socialización de experiencias y aprendizajes que permitan mejorar el trabajo cultural.

Los grandes retos que se plantean corresponden a la necesidad de encontrar formas de generación de recursos y sostener los ya existentes; así como la inclusión de un mayor número de comunidades y las posibilidades de poder generar alianzas con otras comunidades que presenten diagnósticos similares, para buscar soluciones comunes y apoyos entre ellas.

 

Comunicación, redes y emprendimientos culturales

En términos generales se observa una falta de estudios rigurosos que contribuyan a entender y aprovechar las oportunidades en los territorios y en los mercados culturales. Existe una precaria profesionalización de los agentes locales, lo que a menudo lleva a precarizar las dinámicas productivas de los proyectos culturales y a generar estructuras que permitan su consolidación.

Se identifica aún un pobre posicionamiento de la gestión cultural en tanto oficio y profesión que precisa de técnicas, habilidades y contextos que favorezcan la implantación de procesos atractivos para la comunidad y que propicien el protagonismo de la propia comunidad.

Falta implementación de procesos de planeación y organización en aras del posicionamiento y sostenibilidad de los emprendimientos e iniciativas locales.

Así mismo se observa una desarticulación de las acciones generadas en los territorios con la formulación de políticas culturales que amplíen las dimensiones y mecanismos de acceso a los derechos culturales por parte de las comunidades. En conjunto, se aprecia una gran soledad a la hora de implementar proyectos que garanticen una gestión cultural de calidad tanto en el orden comunitario como en el público-institucional y emprendedor.

Esta soledad se debe fundamentalmente a una política pública de apoyo al emprendizaje cultural más retórica que efectiva, a una falta de conocimiento profundo de redes y diferentes marcos de apoyo al sector, y a un débil auto-reconocimiento que se define en virtud de múltiples herramientas, técnicas y formatos.

Se considera necesario avanzar en desarrollos conceptuales, estudios estadísticos cuantitativos, análisis de territorios y equipamientos, creación de plataformas virtuales que ayuden a visibilizar tanto los proyectos como los artistas y agentes, programación de formatos audiovisuales o cinematográficos en lugares comunitarios que faciliten la difusión del arte local, puesta en marcha de talleres de artes visuales que transversalicen la creatividad cultural como otros aspectos sociales-educativos-personales-laborales, entre otros.

Es digno de mención la complicidad que se establece entre aspectos de la gestión cultural comunitaria (con una base importante en los espacios alternativos, independientes y cauces no oficiales) y los emprendimientos culturales, fortalecidos en el reconocimiento de una diversidad cultural local a partir de oportunidades de nuevos mercados territoriales, que más que pasar por el circuito de las industrias culturales van planteando una suerte de redefinición de las mismas.

 

Abordaje académico de la gestión cultural

Continuamos en esquemas de formación del siglo XIX mientras la gestión cultural está ya bien inserta en el siglo XXI. Muchos docentes de gestión cultural no están formados en esta disciplina y no tienen experiencia en el campo. Por su parte en diversas iniciativas de investigación en gestión cultural no se explicitan las metodologías y los referentes conceptuales. En este sentido, hay investigadores que no siempre tienen experiencia práctica en gestión cultural por lo que no existe un acercamiento empírico a su objeto de estudio.

Se observa que hay avances significativos en la profesionalización de la gestión cultural con el surgimiento de programas de formación e investigación especialmente en diversas instituciones de educación superior en México, Colombia, Argentina, Brasil y Chile. Sin embargo, en los demás países latinoamericanos aún existe una gran precariedad en el reconocimiento académico de nuestra práctica.

Ante esta situación se propone a las universidades revisar y evaluar sus programas de formación en gestión cultural para que las competencias profesionales que desarrollen estén acordes a las necesidades y problemáticas actuales considerando los avances científicos, humanísticos y tecnológicos que se han generado en los años recientes.

Así pues, se requiere un mayor énfasis en incorporar asignaturas relacionadas con las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión cultural, el trabajo con grupos y comunidades, entre otros.

Se requiere generar estrategias didácticas que logren un balance adecuado entre el aprendizaje de la práctica y los elementos conceptuales que la sustentan así como fortalecer las competencias investigativas en los programas de licenciatura o pregrado y en los posgrados de tipo profesionalizante.

Es importante que los programas de formación e investigación consideren el enfoque de género para identificar y visibilizar el rol de la mujer y los avances en el reconocimiento de la diversidad sexual en el campo de la gestión.

Se requiere diversificar y fortalecer programas de investigación científica y humanística en gestión cultural a través de la formación de investigadores en el área y el surgimiento y consolidación de grupos de investigación.

Se propone continuar y ampliar el debate colectivo y colegiado sobre la construcción disciplinar analizando la relación con otros campos disciplinares y los enfoques conceptuales y metodológicos utilizados en las prácticas investigativas. Además es necesario avanzar en fortalecer la relación entre la investigación académica y las necesidades de sectoriales, territoriales y gremiales.

El gran desafío que se presenta es la articulación entre la formación, la investigación y praxis de los agentes culturales de tal manera que se generen sinergias para la construcción de un campo integral de la gestión cultural, acorde a los desafíos que enfrentamos.

 

Con base a lo expuesto anteriormente, se presentan las siguientes declaraciones:

 El problema de la paz no se puede reducir a la resolución de un conflicto. El primer paso para avanzar en su superación, es el reconocimiento de la existencia de éste, entender su configuración e su impacto en los diferentes niveles y dimensiones de la vida social. En ese sentido, la gestión cultural debe jugar un papel cada vez más importante en la atención de los problemas derivados de la violencia y la exclusión social, económica, de género, simbólica y política.

Se hace un llamado a los Estados de nuestros países para que sus políticas culturales orienten sus objetivos y acciones para fortalecer la convivencia social, rehacer el tejido social, generar las condiciones para la equidad y la inclusión reconociendo el valor de la diversidad, pues la cultura juega un papel importante en ello. Esto implica ir más allá de modelos elitistas y democratizadores de la cultura, pues se requiere de acciones y mecanismos que propicien y garanticen la participación ciudadana y respondan a las necesidades y problemáticas de las comunidades y las naciones.

Se hace un llamado a las organizaciones, redes, colectivos y profesionales de la gestión cultural a que su trabajo vaya más allá de la realización de eventos, aportando por el debido equilibro entre producto y proceso.

No basta con realizar solo actividades culturales como un fin en sí mismas. Estas son el medio para la resolución de necesidades y problemáticas en el ámbito cultural, en especial en fortalecer una cultura para la paz y la construcción de ciudadanía.

Se hace un llamado al sector privado, a la industria cultural y los emprendedores para que los contenidos de sus bienes y servicios culturales promuevan la convivencia pacífica, el reconocimiento de la diversidad y pongan en valor a las culturales locales, evitando la instrumentalización de sus saberes y patrimonios.

De la misma manera que apropien modelos de negocios que sean sustentables que propicien el desarrollo económico siendo responsables con el medio ambiente, los patrimonios culturales y la equidad social y el comercio justo.

Así también, se hace un llamado a las Universidades de Latinoamérica para que sean agentes activos en la cultura para la paz y la articipación ciudadana, aplicando acciones que permitan a los profesionales a comprender la importancia de lo cultural en las problemáticas sociales, formarlos en el ejercicio de sus derechos ciudadanos, así como el desarrollo de competencias interculturales  para la comprensión, el diálogo, respeto y colaboración entre los diversos grupos sociales.

De la misma manera, se espera que sus agendas de investigación cultural y artística encuentren un diálogo directo con los agentes culturales locales para que el conocimiento que generan sea utilizado para la toma de decisiones en el diseño e implementación de las acciones culturales.

 

Propuestas de acción

Finalmente y para dar continuidad a este proceso, se propone la realización de las siguientes acciones:

  1. Difundir ampliamente las presentes conclusiones en todos los países presentes y aquellos que por diversas razones no estuvieron representados, por todos los medios disponibles, tanto físicos como digitales.
  2. Realizar actividades de socialización de las presentes conclusiones y de la experiencia del 2º Congreso, en los diversos países presentes con el objeto de informar al sector cultural de los resultados y alcances de este proceso.
  3. Hacer entrega de este documento a todas las instituciones culturales públicas y privadas de la región.
  4. A objeto de dar continuidad a este proceso de fortalecimiento de la RedLGC y avanzar en los preparativos del Tercer Congreso, se acuerda realizar un Encuentro regional en Centroamérica a mediados de 2018.
  5. Realizar el Tercer Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural en el segundo semestre del año 2019 en país por definir.

 

Aportes de la plenaria

  1. Incorporar al reglamento para la realización del congreso, la observancia de la paridad de género en el diseño de las diversas actividades de este, a objeto de garantizar la participación en igualdad de condiciones de hombres mujeres y otras identidades de género.
  2. Dada la manifestación de interés de instituciones culturales y educativas de Ecuador, México y Panamá para acoger la realización del Tercer Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural, se acuerda abrir el procedimiento de postulaciones contemplado en el reglamento de congresos. Este deberá ser publicado y enviado a todos los participantes en el plazo máximo de un mes, período a partir del cual se recibirán las propuestas de sedes debidamente fundamentadas y con los respectivos respaldos institucionales.
  3. Realizar un proceso de reinscripción general a la RedLG de todos los socios y nuevos integrantes que se han sumado en este congreso.
  4. Dar prioridad al diseño del nuevo sitio web de la Reda objeto de favorecer el encuentro y articulación de los gestores culturales del continente en torno de proyectos de acción concretos y la difusión de sus iniciativas.

 

Santiago de Cali, Colombia a 20 de octubre de 2017.

 

         

 

De Cali para a América Latina

Conclusões do 2º Congresso Latino-Americano de Gestão Cultural

"Pensamento e ação cultural pela paz e a participação cidadã"

 

Apresentação

Na cidade de Cali, Colômbia, de 18 a 20 de outubro de 2017, estiveram reunidas 450 pessoas, da Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colômbia, Costa Rica, Equador, Espanha,

México, Panamá, Peru e Porto Rico, com a intenção de compartilhar, do ponto de vista da gestão cultural, experiências, conhecimentos e reflexões sobre o pensamento e a ação cultural pela Paz e pela Articulação Cidadã na América Latina.

Este congresso é um espaço de encontro e articulação auto-gestionado dos gestoresculturais do continente, construído a partir de uma lógica de colaboração e participação horizontal. Desde de sua sua primeira versão, em Santiago do Chileno ano 2014, desempenhou um papel importante na reunião e socialização de experiências e aprendizagem dos diversos agentes culturais da região, na sociedade civil, nas universidades e numa diversidade de associações e instituições governamentais.

As exposições e discussões realizadas nas atividades do Congresso apresentam uma avaliação dos problemas, propostas e tendências da Gestão cultural latino-americana nos seguintes eixos temáticas:

 

Políticas e direitos culturais

Ao longo da apresentação dos trabalhos neste eixo se evidência a tensão fundamental entre cultura e política. Isso se relaciona com temas ligados às identidades, às comunidades e aos territórios, enquadrados no reconhecimento dos direitos culturais, de inclusão e de construção de cidadanias.

Neste contexto, as ações são formadas em termos de mobilizações, alianças e formas de participação que buscam influenciar as decisões e a vontade política dos representantes do Estado, como expressão dos conflitos e interesses que derivam dos diferentes agentes culturais. Nestas exigências, a descentralização, a autonomia e a participação se destacam como preocupações.

Propõe-se fortalecer a colaboração entre governo e cidadão e gerar mecanismos de pressão em nível organizacional, jurídico e institucional para estimular esses processos. Isso deve favorecer a reinvenção do poder, formas e metodologias de democracia participativa, para o desenvolvimento e gestão de processos culturais, abertos e dinâmicos, que contribuam para o empoderamento das comunidades.

Isso deveria contribuir para melhorar a situação dos diferentes agentes culturais, a fim de inserir-se no processo de concepção, execução e avaliação das políticas culturais em condições de igualdade, para diferenciar a capacidade de reconhecer-se mutuamente nos direitos culturais.

O Estado deve reconhecer a importância da cultura nas decisões políticas e facilitar formas de se relacionar na convivência, no interesse da coesão social, sem ignorar os conflitos, buscando sua superação respeitando-seas diferenças.

Nesse sentido, busca encontrar mecanismos jurídicos que ofereçam ferramentas mais eficientes e eficazes para a participação cidadã e o exercício dos direitos culturais, cuidando de promover instituições mais sensíveis e abertas aos processos culturais, ao invés dos problemas definidos pela burocracia. Deve-se avançar para a promoção de processos de participação que tenham impacto na construção e aplicação de políticas culturais públicas.

 

Cultura para a paz, diversidade e inclusão social

A desigualdade, a exclusão social e a invisibilidade associadas a várias manifestações de violência nas comunidades latino-americanas afetam a vida, prejudicam a paz e afetam diretamente a vida de milhões de pessoas, comprometendo o desenvolvimento de suas comunidades.

A invisibilidade, entendida como fenômeno que não permite o reconhecimento do outro, a desigualdade em grupos vulneráveis, particularmente em áreas rurais e, em alguns casos, em comunidades urbanas que são objeto de violência de gênero, discriminação, intolerância ideológica, são alguns dos problemas mais assinalados na análise do tema.

As experiências apresentadas no Congresso propõem estratégias relacionadas a formação de auto reconhecimento, formação com os outros e para outros, como possibilidade de visualizar-nos, nos reconhecer e nos integrar como sociedade.

É necessário assumir os direitos culturais através do empoderamento das comunidades em diálogo com o Estado (Governança). Da mesma forma, a importância de gerar programas ou iniciativas de desenvolvimento comunitário em apoio a meninas e meninosvítimas da violência.

É necessário visualizar expressões artísticas como um dispositivo de convivência e resolução de conflitos e a arte como fator para desencadear a resiliência.

Por esta razão, é importante o reconhecimentodas diferenças que contribuam para a redução das desigualdades, bem como destacar a cultura para assegurar uma convivência de paz. É fundamental a articulação da educação e da cultura para a reconstrução do tecido social, o reconhecimento de experiências que tenham aprendido a gerenciar seus conflitos e que podem ser efetivos como insumos para políticas públicas e capacidades de ação coletiva na construção da paz.

 

Comunidade e Patrimônios culturais

A problemática geral encontrada neste tema está relacionada à falta de sustentabilidade das iniciativas de gestão do patrimônio das comunidades. O Estado geralmente não se relaciona com as localidades para dar continuidade aos projetos, sob a forma de políticas governamentais e educacionais, que em alguns casos exigem ações internacionais, com alianças entre diferentes países para atender aos problemas de uma maneira mais integral e estratégica.

Atualmente, se observa um grande número de iniciativas articuladas pelo ativismo local focado no patrimônio.

Embora seja verdade que esses esforços têm sido importantes na conservação, preservação e promoção dos patrimônios, eles requerem maior solidez metodológica e institucional.

Existe uma necessidade de reconhecimento institucional oficial de iniciativas comunitárias para gerenciar seus próprios ativos que permitem não só a legitimidade de projetos comunitários, mas também o apoio à continuidade e ao fortalecimento de seus processos e resultados.

Propõe-se estabelecer um diálogo entre os diversos agentes culturais dedicados à gestão do patrimônio que permitam a geração de políticas culturais permanentes e participativas que ajudem a fortalecer as iniciativas locais e a atingir os objetivos propostos pelo Estado em termos de patrimônio cultural. Nesse sentido, também são necessários espaços e mecanismos de reconhecimento e socialização de experiências e aprendizagens que permitam melhorar o trabalho cultural.

Os grandes desafios que surgem estão relacionados à necessidade de encontrar formas de gerar recursos e sustentar os existentes; bem como a inclusão de um maior número de comunidades e as possibilidades de geração de alianças com outras comunidades que apresentem diagnósticos similares, na busca de soluções comuns e suporte entre elas.

 

Comunicação, redes e empreendimentos culturais

Em termos gerais, há uma falta de estudos rigorosos que contribuam para a compreensão e o aproveitamento das oportunidades nos territórios e nos mercados culturais. Há uma profissionalização precária de agentes locais, que muitas vezes leva a precárias dinâmicas produtivas de projetos culturais e geram estruturas que permitam sua consolidação.

Ainda é identificado um pobre posicionamento da gestão cultural enquanto ofício e profissão que requer técnicas, habilidades e contextos que favoreçam a implantação de processos atraentes para a comunidade e que propiciem a protagonismo da própria comunidade.

Há falta de implementação de processos de planejamento e organização em favor do posicionamento e sustentabilidade de empreendimentos e iniciativas locais.

Da mesma forma, existe uma desarticulação das ações geradas nos territórios com a formulação de políticas culturais que ampliem as dimensões e mecanismos de acesso aos direitos culturais por parte das comunidades. Globalmente, nota-se uma grande solidão ao implementar projetos que garantam uma gestão cultural de qualidade, tanto na ordem da comunidade quanto no público-institucional e empreendedor.

Essa solidão se deve fundamentalmente a uma política pública de apoio ao empreendedorismo cultural, que é mais retórica do que efetiva, por falta de conhecimento profundo de redes e diferentes pontos de apoio ao setor e um fraco auto reconhecimento que é definido em razão de múltiplasferramentas, técnicas e formatos.

Considera-se necessário avançar em desenvolvimentos conceituais, estudos estatísticos quantitativos, análise de territórios e de equipamentos, criação de plataformas virtuais que ajudem a tornar visíveis tanto os projetos como os artistas e agentes, programação de formatos audiovisuais ou cinematográficos em locais comunitários que facilitem a divulgação da arte local, criação de oficinas de artes visuais que tranversalizem a criatividade cultural, assim como aspectos sócio- educativos, pessoais e de trabalho, entre outros.

É digna de menção a cumplicidade estabelecida entre os aspectos da gestão cultural comunitária (com uma base importante em espaços alternativos, independentes e canais não oficiais) e os empreendimentos culturais, fortalecidos no reconhecimento de uma diversidade cultural local baseada em oportunidades de novos mercados territoriais, que além de passarem pelo circuito das indústrias culturais vão suscitando uma espécie de redefinição delas mesmas.

 

Abordagem acadêmica da gestão cultural

Continuamos com os esquemas de formação do século XIX, enquanto a gestão cultural já está bem inserida no século XXI. Muitos professores de gestão cultural não são formados nesta disciplina e não têm experiência no campo. Por outro lado, em várias iniciativas de pesquisa em gestão cultural não se explicitam as metodologias e as referências conceituais. Nesse sentido, há pesquisadores que nem sempre têm experiência prática em gestão cultural, razão porque não existe um domínio empírico em seu objeto de estudo.

Observa-se que há avanços significativos na profissionalização da gestão cultural com o surgimento de programas de formação e pesquisa, especialmente em várias instituições de ensino superior no México, Colômbia, Argentina, Brasil e Chile. No entanto, nos outros países latino-americanos ainda existe uma grande precariedade no reconhecimento acadêmico de nossa prática.

Dada esta situação, propõe-se que as universidades revejam e avaliem seus programas de formação em gestão cultural para que as competências profissionais que elas desenvolvam estejam de acordo com as necessidades e problemas atuais, levando em consideração os avanços científicos, humanísticos e tecnológicos que foram gerados nos últimos anos.

Portanto, é necessária maior ênfase na incorporação de assuntos relacionados a novas tecnologias aplicadas a gestão cultural, o trabalho com grupos e comunidades, entre outros.

É necessário gerar estratégias didáticas que consigam um equilíbrio adequado entre a aprendizagem da prática e os elementos conceituais que a sustentam, bem como fortalecer as competências de pesquisa em programas de licenciatura e graduação e programas de pós-graduação de tipo profissionalizante.

É importante que os programas de formação e pesquisa considerem a abordagem de gênero para identificar e tornar visível o papel das mulheres e os avanços no reconhecimento da diversidade sexual no campo da gestão.

É necessário diversificar e fortalecer os programas de pesquisa científica e humanística em gestão cultural através da formação de pesquisadores na área e o surgimento e consolidação de grupos de pesquisa.

Propõe-se prosseguir e ampliar o debate coletivo e colegiado sobre a construção disciplinar, analisando a relação com outros campos disciplinares e as abordagens conceituais e metodológicas utilizadas nas práticas de pesquisa. Além disso, é necessário avançar no fortalecimento da relação entre a pesquisa acadêmica e as necessidades das associações setoriais, territoriais e profissionais.

O grande desafio que se coloca é a articulação entre a formação, a pesquisa e apráxis de agentes culturais de forma a que sejam geradas sinergias para a construção de um campo integral da gestão cultural, de acordo com os desafios que enfrentamos.

 

 

Com base no acima exposto, se apresentam as seguintes declarações:

O problema da paz não pode ser reduzido à resolução de um conflito. O primeiro passo para avançar na sua superação é o reconhecimento de sua existência, compreender sua configuração e seu impacto nos diferentes níveis e dimensões da vida social. Nesse sentido, a gestão cultural deve desempenhar um papel cada vez mais importante na resolução dos problemas decorrentes da violência e da exclusão social, econômica, de gênero, simbólica e política.

Faz-se um chamamentoaos Estados de nossos países para que suas políticas culturais guiem seus objetivos e ações para fortalecer a convivência social, refazer o tecido social, gerar as condições de equidade e inclusão, reconhecendo o valor da diversidade, pois a cultura desempenha um papel importante nisto. Isso implica ir além dos modelos elitistas e democratizadores da cultura, uma vez que são necessárias ações e mecanismos que propiciem e garantam a participação cidadã e respondam às necessidades e problemas das comunidades e das nações.

Faz-se um chamamentoàs organizações, redes, coletivos e profissionais da gestão cultural para que seu trabalho vá mais além da realização de eventos, contribuindo para o equilíbrio adequado entre produto e processo.

Não basta realizar somente atividades culturais como um fim em si mesmo. Estas são o meio para resolver necessidades e problemas no campo cultural, especialmente no fortalecimento de uma cultura para a paz e para a construção da cidadania.

Faz-se um chamamentoao setor privado, à indústria cultural e aos empreendedores para que os conteúdos de seus bens e serviços culturais promovam a convivência pacífica, o reconhecimento da diversidade e valorizem as culturais locais, evitando a instrumentalização de seus saberes e patrimônios.

Da mesma maneira que apropriem modelos de negócios sustentáveis, que propiciam o desenvolvimento econômico que respeite o meio ambiente, os patrimônios culturais e a equidade social e o comércio justo.

Além disso, faz-se um chamamento às universidades latino-americanas para serem agentes ativos na cultura para a paz e participação cidadã, aplicando ações que permitam aos profissionais compreender a importância da cultura em questões sociais, formá-los para o exercício de seus direitos de cidadania, bem como o desenvolvimento de competências interculturais para compreensão, diálogo, respeito e colaboração entre diferentes grupos sociais.

Do mesmo modo, espera-se que suas agendas de pesquisa cultural e artística encontrem um diálogo direto com os agentes culturais locais para que o conhecimento que geram seja utilizado para tomada de decisões no planejamento e implementação das ações culturais.

 

 

Propostas de ação

Finalmente e para dar continuidade a este processo, propõem-se as seguintes ações:

  1. Difundir amplamente as presentes conclusões em todos os países presentes e aqueles que, por diversas razões, não foram representados, por todos os meios disponíveis, tanto físicos como digitais.
  2. Realizar atividades de socialização das presentes conclusões e da experiência do 2º Congresso, nos vários países presentes com o objetivo de informar o setor cultural dos resultados e alcance deste processo.
  3. Entregar este documento a todas as instituições culturais públicas e privadas da região.
  4. Para continuar este processo de fortalecimento do RedLGC e avançar nos preparativos para o Terceiro Congresso, é acordado realizar uma reunião regional na América Central em meados de 2018.
  5. Realizar o Terceiro Congresso Latino-Americano de Gestão Cultural no segundo semestre de 2019 em país a ser definido.

 

Contribuições do plenário

  1.  Incorporar no regulamento para a realização do congresso a observância da paridade de gênero no planejamento de suas diversas atividades, a fim de garantir a participação em igualdade de condições para mulheres, homens e outras identidades de gênero.
  2. Dada a manifestação de interesse das instituições culturais e educacionais do Equador, México e Panamá para sediar o Terceiro Congresso Latino-Americano de Gestão Cultural, concorda-se em abrir o procedimento de postulações contempladono regulamento de congressos. Este deve ser publicado e enviado a todos os participantes no prazo máximo de um mês, período a partir do qual serão recebidas as propostas de sede devidamente fundamentadas e com os respectivos respaldos institucionais.
  3. Realizar um processo de reinscrição geral ao RedLGC de todos os sócios e novos integrantes que se juntaram neste congresso.
  4. Dar prioridade à concepção do novo site da RedLGC com a finalidade de favorecer o encontro e articulação dos gestores culturais do continente em torno de projetos de ação concretos e a difusão de suas iniciativas.

 

Santiago de Cali, Colômbia, até 20 de outubro de 2017.